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Sanidad del Alma

05/15/2010

Sanidad del Alma(3/4) Continuacion

B. CINCO PASOS HACIA LA SANIDAD DEL ALMA
Sí, Di-s desea que nosotros también seamos sanados. ¿Pero cuál es el proceso por medio del cual “la sanidad interna” puede verificarse en nuestras vidas? Creo que hay cinco pasos importantes que debemos dar en oración y fe:

Los primeros tres pasos para la sanidad del alma herida pueden ser encontrados en estas palabras de esperanza y consuelo expresadas por Jesús.

• “Venid a mí los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”
• “Llevad mi yugo(lease  ‘disciplina’) sobre vosotros, y
• Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso [restauración] para vuestras almas” (Mt 11:28, 29).

1. Venga A Jesús
El primer paso para la sanidad interna (o la sanidad del alma) es éste: ¡Venga a Jesús!  Crea que El es el Senor.

Si vamos a cualquier otro lugar o procuramos otro recurso, seremos desilusionados. ¿A quién se torna usted en tiempo de necesidad? Jesús dice: “Venid a mí…”.

Sí, Jesús espera con Sus dispuesto y nos invita a ir a Él. Él le da la bienvenida al pecador perdido.

Como se dijo antes, necesitamos ser perdonados y ser librados de la pesada carga de la culpa y condenación. Ahí es donde la “sanidad interna” comienza. Todos nosotros debemos ir a Jesús y aceptarle como nuestro Salvador. Sin este primer paso, jamás podremos recibir el segundo. Es vital que nos arrepintamos si es que deseamos ser restaurados.

2. Tomando Su Disciplina
El yugo de Cristo se refiere a Su gobierno o control sobre nuestras vidas. Él no sólo tiene que ser nuestro Salvador, sino también nuestro Señor y Maestro.

El diablo quiere engañarnos con mentiras. Desea que creamos que vamos a perder nuestra “libertad” cuando rindamos nuestras vidas al Señor. Él nunca nos dirá que su yugo de pecado viene a ser más pesado y más doloroso entre más tiempo lo llevemos. Llegará el momento que caeremos rendidos bajo su peso. Únicamente la gracia de Di-s puede libertarnos de su yugo.

Muchos cristianos sufren bajo el peso de un yugo que ellos mismos fabrican. Es el peso de una vida obstinada. Ellos han confesado a Jeshua como Salvador. Desean ir al cielo cuando mueran. Sin embargo, no quieren someter su voluntad a nada, ni a nadie; sólo desean hacer su propia voluntad en muchas áreas de sus vidas aquí sobre la tierra.

Di-s a veces nos deja seguir en nuestra propia voluntad a fin de enseñarnos una lección. Pronto descubriremos que es una trayectoria muy dolorosa. El andar en la “carne” incluye muchas caídas trágicas. Cada una deja una cicatriz sobre nuestras almas como ya hemos podido ver.

Es evidente que esa clase de dolor interno puede ser sanado únicamente cuando nos tornemos a Jesús y le confesemos como el Señor de nuestras vidas. Para nuestro gozo, descubriremos que Su yugo es fácil y liviano: como las plumas de una ave.

La sumisión total de nuestras vidas a Jesús significa la sanidad total de nuestras vidas por Él. Además, es la única manera hacia la verdadera libertad espiritual.

Cuando nuestra fe, esperanza y planes para el futuro están vinculados con el Señor, nuestras fuerzas internas serán renovadas y restauradas. Entonces, podemos remontarnos por las nubes sin cansarnos, como si fuésemos montados sobre las alas de águilas (Is 40:30, 31).

3. Aprendiendo De Él (Continuara)

o e injuriado, debemos estar listos para el siguiente pas

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