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El Milagro de una Vida en Equilibrio 6

08/29/2010
Balance

Equilibrio

1. ETAPAS  DETERMINANTES(Lucas 1 y 2)

La niñez, adolescencia y juventud son etapas de la vida que determinan gran parte de la totalidad del proyecto humano. En estas tres etapas tenemos el proceso que incluye: Bases, transición y orientación. En la niñez se colocan LAS BASES fundamentales de la personalidad. La adolescencia Llega como una TRANSICION de la niñez al despertamiento de las pasiones y deseos. Es un periodo de descubrimientos de uno mismo. Y la etapa juvenil prepara la ORIENTACION del rumbo y el propósito en la vida. Las tres fases están marcadas por todo tipo de convulsiones internas y externas que afectan al desarrollo equilibrado. Podemos decir que todas ellas componen el primer tercio de la vida del ser humano. Los otros dos serán la edad madura y la vejez (o tercera edad).

En este tiempo somos muy afectados por las influencias externas: Familia, colegio, amigos, iglesia, televisión, etc. También es una época de grandes desequilibrios y altibajos que irán formando una personalidad estable y equilibrada, en el mejor de los casos; o por el contrario, dejarán secuelas y deformaciones que afectarán el resto de la vida. Por lo tanto, este primer tercio de la existencia se convierte en clave para cada uno de nosotros. Para Jesus Hombre significó lo mismo. Él atravesó estas tres etapas con sobresaliente y es poderoso, hoy, para ayudarnos a pasarlas con buena nota. Por su parte el crecimiento de la vida espiritual recorre un proceso similar…

LA NIÑEZ DE JESÚS

Fue engendrado de forma milagrosa por la intervención del Espíritu Santo (Lc.1:34-35), y concebido en el vientre de Maria en un proceso natural de nueve meses de gestación (Lc.2:6). El Nacimiento estuvo rodeado de sucesos sobrenaturales y maquinaciones del diablo para matarle (Lc.2:10-11) (Mt.2:9-11,16) (Lc.2:25-38). Desde niño oyó grandes cosas que se decían de él. Dios le guardó y protegió de los posibles desequilibrios propios de un niño “especial’ enviando a la familia a Egipto, donde nadie les conocía, y dándole nuevos hermanos que comparten el “protagonismo familiar”. Cuando regresan a Nazareth ha pasado la euforia de su nacimiento y crece como un niño más en su pueblo (Mt.2:13-23) (Mt13:53-58). El Mesías se forma en el seno de una familia judía piadosa, temerosa de Dios y obediente a la ley (Lc.2:21-24 y 39-42).

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