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Principios bíblicos para ser bendecidos y prosperados

04/18/2011

El propósito universal de Dios: bendecirnos

Dios desea que usted y yo seamos bendecidos y prosperados abundantemente. El profeta Ezequiel escribió hace más de 2.500 años una promesa que trasciende en el tiempo hasta nosotros: “Los limpiaré de su conducta inmunda. Les daré buenas cosechas de grano y no más hambrunas a su tierra. Les daré abundantes cosechas de sus árboles frutales y sus campos, y nunca más las naciones vecinas podrán burlarse de su tierra a causa de las hambrunas. Entonces recordarán los pecados que cometieron en el paso y se despreciarán por todas las cosas detestables que hicieron.”(Ezequiel 36:29-31)

Si usted está atravesando por una aguda crisis, recuerde: nuestro Padre Eterno desea que experimente bendiciones para su vida física y espiritual. No quiere que viva en  miseria o escasez, como enseñó el rey Salomón: “La bendición del SEÑOR enriquece a una persona y él no añade ninguna tristeza.”(Proverbios 10:22)

Ahora, si Dios quiere lo mejor para nosotros, ¿por qué muchos enfrenten la escasez?

Miremos:

1.- Fidelidad a Dios, fundamento de prosperidad

¿Queremos las bendiciones de Dios para nuestras vidas? Sin duda que sí; entonces, esto demanda fidelidad de parte nuestra: “Asegúrate de obedecer todos los mandatos que te entregó hoy.”(Deuteronomio 8:1 a)

Estas instrucciones, impartidas al pueblo de Israel cuando se encontraba a las puertas de la tierra prometida, tienen particular aplicación para nosotros hoy si queremos movernos en la dimensión de la prosperidad y la bendición.

Si caminamos conforme a la voluntad del Señor, podemos pedir  lo mejor para nuestro ser. Jamás olvide que las promesas de Dios están condicionadas. Lo único que Él demanda de nosotros, es que seamos fieles.

Él nos demanda: “Entonces vivirás y te multiplicarás, y entrarás en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus antepasados y la poseerás.”(Deuteronomio 8:1)

 2. Sométase a la Disciplina de Dios

Cierto hermano en la fe estuvo buscando trabajo por varios meses; luego de aplicar su resume en más de 260 compañías, Dios le concedió un buen trabajo. Hasta ahí llegó el sujeto. Se olvidó del Señor. Prosperó para mal.

Es doloroso pero muy común: Deseamos ser bendecidos y prosperados sin pagar un  precio; por eso, una recomendación que hallamos en las Escrituras, es someternos a las disciplinas y el trato de Dios. Téngalo en cuenta. “Recuerda cómo el SEÑOR tu Dios te guió por el desierto cuarenta años, donde te humilló y te puso a prueba para revelar tu carácter y averiguar si en verdad obedecerías sus mandatos.”(Deuteronomio 8:2)

No se confié, el corazón es engañoso.

El más grande error del ser humano es olvidarse de Dios cuando experimenta bendiciones y prosperidad.

Un poco antes de llegar a  la tierra prometida, Moisés advirtió al pueblo: “Cuando hayas comido hasta quedar satisfecho, asegúrate de alabar al SEÑOR tu Dios por la buena tierra que te ha dado.”(Deuteronomio 8:10. Nueva Traducción Viviente)

El Eterno Padre celestial es la fuente de todo el bien que recibimos a diario. A él debemos toda gratitud; Él perdona nuestros pecados. 

Nos abrió las puertas a una nueva vida y quiere bendecirnos.

Hoy es el día para comenzar de nuevo

No deje pasar la oportunidad. Recuérdelo: Dios quiere bendecirlo y prosperarlo. La Biblia enseña: “Confía en el SEÑOR y haz el bien; entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás.”(Salmo 37:4)

El propósito de Dios es que disfrutemos la abundancia de la tierra que El nos da. Quien desea que sigamos en pecado para poner barreras a las bendiciones, es nuestro Adversario Satanás. No se lo permita. Mantenga la mirada en Diosl. Puedo asegurarle que estar en el centro mismo de la voluntad de Dios, es la mejor decisión que podamos hacer y de la que jamás nos arrepentiremos.

Reconozca y declare: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz por mis pecados y abrirme las puertas  a una nueva vida. Te recibo en mi corazón como mi único y suficiente Salvador. Me someto a tu señorío sobre mi vida. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Y gracias por las bendiciones que tienes para mi”


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