Skip to content

Apropiese de La Palabra

05/09/2012

En el salmo 23, el texto, “Jehová es mi Pastor”, apela a “nuestra voluntad”, porque hay que decidir, pues la Palabra tocó nuestra mente, nuestras emociones y luego nuestra voluntad; obedecemos o desobedecemos; la practicamos o la tenemos como conocimiento. No es el hecho de que nos parezca linda la Palabra, si no la practicamos, haremos todo menos la voluntad de Dios. Mientras no haya esa participación, la Palabra queda en puro intelecto y emoción y no habrá un cambio fructífero en nuestra vida. El cuerpo solo responde a quien manda por dentro, si manda el Espíritu de Dios, es porque la Palabra está haciendo efecto; en nuestro espíritu sujeto al Espíritu de Dios. Cuando esta Palabra ha tocado las tres áreas de nuestra vida, hace efecto, doblega el alma y fluye libremente por el cuerpo y entonces se ve, pero si no está viendo es posible que sólo este una parte del alma y que el espíritu no pueda fluir libremente. Por esta razón debemos buscar primero la Palabra para que impacte y modifique nuestra vida interior.

A menudo tenemos un sentir sobre las cosas de Dios pero no siempre ese sentir proviene de El, sino de nosotros mismos pues es nuestra conciencia la que nos habla y no Dios. Es vital llenarnos de la Palabra y experimentar el cambio. Propongo el siguiente reto: tomemos 15 minutos en la noche, y lo usamos de la siguiente manera:

Cinco minutos para leer un pasaje bíblico, o un capítulo y leamos cuantas veces podamos en estos cinco minutos.

Otros cinco minutos para visualizar (imaginar), de forma comprensible lo que hemos leído.

Los últimos cinco minutos, hagamos propia la porción de la Palabra leída, que es la que a ti te habla y como forma la puedes aplicar a tu vida.

Comprobaras como Dios irá limpiando en este proceso, nuestro interior, y podremos ver la transformación de nuestro comportamiento. En el digerir la palabra hay mucha riqueza y bendición.

La Palabra nos exhorta a rendir todo nuestro ser al Señor, esto implica espíritu, alma y cuerpo: el espíritu, es una vida de comunión con Dios. Frecuentemente sucede que algunos atienden sólo el cuerpo y el alma, descuidando su espíritu. En otros sucede lo contrario; esta bien es su espíritu, pero su alma está desatendida, pues no quieren trabajar, ni estudiar y en ambos casos, terminan deprimidos, estresados; cuálesquiera de estás áreas que desatendamos nos llevará a la tristeza y el aburrimiento. Dios no es conocimiento, su Palabra debe volverse vida, encarnarse en nosotros.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: